El llamado a la escuela de hoy con las teorías del aprendizaje
El llamado a la escuela de hoy con las teorías del
aprendizaje
Autor: Gregorio Andrés Achury Gallego
Resumen
El presente artículo buscó reflexionar sobre el
papel de la escuela hoy en día, con las teorías del aprendizaje aplicadas que
afectan significativamente
el proceso de aprendizaje del estudiantado, para ello, se presenta un
acercamiento sobre el problema de la educación y los vacíos que tiene frente a
las necesidades del estudiantado, quienes no encuentran en la escuela la satisfacción o las
herramientas necesarias para responder a su situación vivencial y particular
por lo que no mejoran su realidad o definitivamente no son los suficientemente
significativas para vida cotidiana, donde se tienen en cuenta algunas
investigaciones realizadas que permitieron crear dos tendencias: la primera, el
aprendizaje y la metacognición y la segunda, la motivación en el aprendizaje.
También, se aborda cuatro temáticas que están relacionadas con el proceso de
aprendizaje, la primera relacionada con la metacognición, la
segunda, se presentan las teorías del aprendizaje, la tercera, abarca la
escuela como un mundo de posibilidad y la cuarta, el papel de la motivación dentro
del aprendizaje. Cada una se centra en
descubrir el papel que desempeña la escuela en el aprendizaje de sus
estudiantes desde las nuevas exigencias de la sociedad actual, basadas en esa
interrelación que existe entre ellas. Finalmente, se resalta el llamado a la
escuela de hoy, un llamado a transformarse, a ser un espacio de posibilidades
con múltiples aperturas que permita reconocer los diferentes modos de aprender
y se permee de las nuevas formas de aprendizaje para que pueda motivar al
estudiantado en su propio proceso de manera continua y dinámica.
Summary
This article sought to reflect on the role of the school today, with the
applied learning theories that significantly affect the student's learning
process, for this, an approach is presented on the problem of education and the
gaps it faces to the needs of the student body, who do not find in school the
satisfaction or the necessary tools to respond to their personal and personal
situation, therefore they do not improve their reality or are definitely not
significant enough for daily life, where some are taken into account Research
carried out that allowed the creation of two trends: the first, learning and
metacognition, and the second, motivation in learning. Also, it addresses four
themes that are related to the learning process, the first related to metacognition,
the second, the theories of learning are presented, the third, covers the
school as a world of possibility and the fourth, the role of motivation within
learning. Each one focuses on discovering the role that the school plays in the
learning of its students from the new demands of today's society, based on the
interrelation that exists between them. Finally, the call to the school of
today is highlighted, a call to transform itself, to be a space of
possibilities with multiple openings that allows recognizing the different ways
of learning and permeates new ways of learning so that it can motivate the
student body in your own process continuously and dynamically.
Palabras claves: escuela, teorías del aprendizaje, estudiantes, motivación
Keywords: school, learning theories, students, motivation
1. Introducción
Partiendo
por diferentes etapas de la historia de la humanidad hasta el día de hoy se
puede identificar a la educación como un proceso natural y coexistente con la
realidad humana. Sin embargo, históricamente, la educación ha sido utilizada
para adiestrar a las personas para el trabajo, la cual se ha llevado a cabo
desde la institucionalidad (la familia, la escuela, la religión),
convirtiéndose en aquel medio que subordina desde el nacimiento para hacer de
ellos dóciles, domesticados, obedientes y máquinas. En este sentido, Foucault
(2002, p.125), nos muestra como la educación se ha consagrado a educar ese
cuerpo (persona) «que se manipula, al que se da forma, que se educa, que
obedece, que responde, que se vuelve hábil o cuyas fuerzas se multiplican», es
decir un cuerpo-persona para la producción o para el trabajo. Esta debe
generarse desde la educación de la casa hasta la escolar, buscando desarrollar
todas sus capacidades pero además, educarlo desde la obediencia por medio de
una escala de control y poder.
Por lo tanto, la educación disciplina a la
persona para que no salga de su control desde la docilidad y el adiestramiento,
La Mettrie (1961, p.50) añade que «se ha adiestrado a un hombre, como a un
animal, se ha llegado a ser autor como mozo de cordel» en el sentido que:
¡Nada más simple que la mecánica de nuestra
educación! Todo se reduce a sonidos o a palabras que, de la boca de uno, pasan
por la oreja del otro al cerebro, el cual al mismo tiempo recibe por los ojos
la figura de los cuerpos, de los que estas palabras son los signos arbitrarios.
(La Mettrie, 1961, p.19)
Esta educación impartida no es la misma que
hoy se requiere, ni la que necesita la sociedad ni quienes hacen parte de ella,
hoy se requiere de otro tipo de educación y por ende de aprendizajes
significativos para los estudiantes. Es aquí donde existe un llamado a la
escuela sobre cómo están enseñando, para qué, por qué, y por último pero no
menos importante a quién. De este modo, Delval
(2013) sostiene que la escuela debe ser un lugar privilegiado que permita
participar en la vida, preparándolos como auténticos ciudadanos y no como
súbditos.
Es de aquí, que nace esa necesidad de
exploración y adentramiento a otros modos de enseñanza y formas de aprendizaje sin
cabida al profesor como autoridad absoluta como tampoco a las instituciones
sociales – educativas como poder de control, sino desde los mismos estudiantes,
desde sus aspiraciones y sus necesidades en mundo impregnado por la tecnología
y otros escenarios formativos, por ello, «la educación, vista como experiencia no solo cognitiva, sino también
sensible, en la que recobra especial importancia (…) el encuentro consigo
mismo, con el otro y lo otro, con un único afán y es el de llegar a ser
personas íntegras» Zambrano citada por Zuluaga & García (2013, P.206), pues
la educación es una creación, una actividad, un producto pero también una
posibilidad del ser humano y de la cultura (León, 2007), porque es precisamente
ese espacio que integra sabiduría, conocimiento, experiencia, relaciones, que
convoca a la evolución, al desarrollo y a la búsqueda de sentido.
Desde el principio, tanto social como
personalmente, el ser humano ha necesitado aprender sobre su entorno y también
sobre sí mismo. Por ello, el aprendizaje es una necesidad para poder tomar el
control de ciertas situaciones que nos cuestionan en nuestro entorno, sin
perder de vista que la educación inicia como la búsqueda de respuesta a las
preguntas del ser humano, aquellas que lo motivan a tratar de entender su
realidad, que lo motivan a comprender y lo cuestionan una y otra vez. No muchas
cosas han cambiado en ese proceso, antes como ahora requerimos tomar el control
de los fenómenos naturales para transformarlos, sin embargo, dicho control solo
es posible a través del conocimiento y de la comprensión del proceso mediante
el cual lo asimilamos.
Las acciones que adelantamos
en los diferentes procesos dentro de las instituciones educativas actualmente,
responden a la tradición pedagógica en la cual hemos sido formados, su huella
no solo ha marcado la forma de ser y de pensar, sino también en la forma en
cómo se enseña a los y las estudiantes de hoy en día, que son efectivos hasta
cierto punto, porque poco a poco se van viendo relegados por una nueva dinámica
mundial y sobre todo en el campo científico educativo, relegándolos a meros
productos cognitivos, repetitivos y sin un proceso de retroalimentación del
conocimiento que se adquiere, se produce y se comparte. Dicho proceso se ve por
así decirlo mutilado o subutilizado, perdiendo su fuerza en el impacto que debe
producir desde la mirada del profesor, como desde aquellas ciencias preocupadas
por el aprendizaje.
Actualmente, la educación
moderna tiene un gran vacío presente en las instituciones de educación básica y
media desde una visión científica de la educación, sobre todo desde la observación
del proceso de producción y perfeccionamiento del conocimiento educativo,
proceso que está más allá de la didáctica, la pedagogía y los modelos
epistemológicos tradicionales practicados por los profesores de aula, presentes
y omnipotentes en la escuela tradicional, y la dinámica actual donde no
necesariamente podemos evidenciar un gran movimiento intelectual de los
profesores, que promueva iniciativas de reestructuración conceptual en el campo
educativo y que confronten nuestra realidad con las necesidades de las personas
que asisten a la escuela.
Por lo tanto, este vacío
afecta en la motivación del estudiantado, en su deseo e interés por aprender,
además de impactar negativamente en su desarrollo humano como ser
sentipensante, porque las formas de enseñar y querer fomentar el aprendizaje no
siempre son las acertadas, muchas veces porque se desconocen las teorías del
aprendizaje.
Sin temor a equivocarme
sostengo que la educación básica y media hasta hoy se ha centrado más en los
principios de educadores, principios muchas veces heredados de conceptos
antiguos, que de la necesidad o sentir del estudiante, por eso es que estamos
entrando en una crisis en los niveles de calidad y pertinencia de los procesos
pedagógicos, que no satisfacen a los niños y jóvenes que se encuentran
vinculados a la escuela por obligación, y no por la búsqueda de conocimiento
para solucionar los problemas o necesidades que experimentan diariamente.
Pienso que los profesores
del sistema de educación básica no nos vemos como agentes de renovación
conceptual de la educación, todo lo contrario, decidimos continuar nuestra
práctica profesional como hasta ahora la hemos desarrollado, muchas veces sin
tomar en cuenta sus necesidades, metas e ilusiones.
Desde la psicología, se ha venido impulsando
el reconocimiento a las diferentes formas de aprender que tiene el ser humano,
donde los procesos de enseñanza y aprendizaje en el desarrollo humano, son como
toda acción humana en su transcurrir, procesos integrales donde debe observarse
al estudiante como un todo, reconociendo que las necesidades de aprendizaje
dependen de las realidades y los constantes cambios que la vida misma exige,
sin embargo, la esencia no cambia, el esmero de hoy es el mismo que los
antiguos profesaban para educar, tratar que las nuevas generaciones accedan a
las experiencias necesarias para poder perfeccionar su ser, desde el aspecto
cognitivo y desde la transmisión de saberes que hacen parte de la trayectoria
vital de sus antecesores, dejando como legado esos saberes y conocimientos a
los más jóvenes.
De esta manera, las personas requieren de un
aprendizaje constante y sistemático, no sólo por el dominio de los fenómenos
naturales, sino como medio de satisfacción de la curiosidad, o mejor, de la
necesidad de saber un poco de todo con el fin de encontrarse consigo mismo.
Sin embargo, no todos tienen el mismo interés
y facilidad en dicho desarrollo del aprendizaje, o frente a los diferentes
procesos mediante los cuales se aprende, como es el caso, de los modelos
tecnológicos que actualmente existen y que están a disposición de estudiantes y
profesores; algunos pueden leer y guardar archivos fácilmente, mientras que
otros no cuentan con esa capacidad, por lo que hay que buscar alternativas y
“accesorios” para poder guardar y mantener dicha información, dando
funcionalidad a la teoría educativa más apropiada para el desarrollo humano.
Así, la psicología educativa permite atender
y fomentar el desarrollo personal desde lo psicológico en todos sus aspectos:
psicomotor, intelectual - cognitivo, social, afectivo-emocional; como también
abarca los principales agentes de la comunidad educativa: estudiantes, padres
de familia y docentes, que hacen parte de un mismo contexto, el educativo. Esta
implica, por una parte, aportar un análisis psicológico de diversas situaciones
típicas de la vida de los agentes escolares en medio de la rutina escolar y por
otra parte, proponer planes de acción y mejoramiento que respondan a los
análisis realizados y a la intervención requerida ante las posibles amenazas a
los procesos de desarrollo educativo, enfocado en el estudiante, desde sus
potencialidades, donde la persona no sólo sea el objeto de un proceso, sino un
protagonista activo de su propio crecimiento personal.
Es importante desatacar algunas
investigaciones acorde al tema, estas fueron clasificadas en dos tendencias: la
primera, el aprendizaje y la
metacognición donde se han realizado investigaciones cualitativas como
cuantitativas que proporcionan información de valor, al resaltar la importancia
de la metacognición en los procesos de aprendizaje con población de diferentes
niveles de educación.
En la educación infantil, se encontró el
estudio de Aymara; Uvillus; Cañizares y Constante (2018) que tuvo como objetivo,
establecer la relación existente entre los estilos de aprendizaje y las
habilidades metacognitivas infantiles de los niños de nivel inicial,
encontrando que, en el ámbito académico la identificación y reconocimiento de
las características individuales de cada niño a través de estilos de
aprendizaje son muy importantes para facilitar el proceso de enseñanza
aprendizaje, puesto que sirve para mejorar sus habilidades meta-cognitivas,
para ello se debe realizar salidas pedagógicas en la misma comunidad y experiencias
lúdicas que ayuden a fortalecer su aprendizaje.
En la educación básica y media, los estudios
de Torres (2015); Esteves (2014); Ayala (2013); Gaeta; Teruel y Orejudo (2012)
y Bara (2001) reflejan que la enseñanza de estrategias de aprendizaje por parte
del profesor debe enseñarse a los estudiantes en todo el proceso de formación
para que sean útiles en el rendimiento escolar, además, el profesor también
debe integrar aquellas estrategias utilizadas por los mismos estudiantes en la
red con el propósito de mejorar los procesos de aprendizaje. De este modo, el
profesor debe promover esa conexión de los saberes previos y los nuevos
conocimientos desde una interacción social que permita reconocer otras formas
de aprendizaje y de llegar al conocimiento, impulsando hacia el trabajo
colaborativo, a tener presente otros puntos de vista y relacionar los temas con
ejemplos, de esta manera se crea un proceso de cuestionamiento que despierta el
interés del estudiante desde ese entrenamiento metacognitivo, a fin de
involucrar al estudiante en su propio aprendizaje; por el contrario las
estrategias tradicionales hacen que el estudiante sea pasivo en su proceso
cognitivo y poco analítico.
En la educación universitaria se encuentra
los estudios de Roque; Valdivia; García y
Zagalaz (2018); Villalba (2013); Campo; Escorcia; Moreno y Palacio
(2016) y Martínez (2004), que demuestran cómo la educación superior requiere
planes de estudio basados en nuevos escenarios de aprendizaje con uso de
estrategias novedosas y flexibles que permitan la autonomía del estudiante y el
desarrollo de las habilidades metacognitivas para un aprendizaje autónomo
además, de construir modelos personales de acción. También, enfatizan en las
estrategias de enseñanza, al considerar que estas deben promover aprendizajes
significativos en el estudiantado, algunas de estas estrategias son la
producción de textos puesto que, cuando escriben textos académicos cuentan con
conocimientos metacognitivos al tener idea de aquello que escriben o deben
resaltar, las estrategias a utilizar y la estructura del texto, pero también lo
hace la resolución de problemas que busca desarrollar en el estudiante una
postura crítica. Más allá del estilo se debe dirigir a desarrollar la capacidad
de aprender a aprender.
La segunda tendencia es, la motivación en el aprendizaje en la cual autores como Cadavid; Sánchez
y Triana (2017); Zapata (2016); López (2016); Zeballos (2016); Rivera (2014);
Jiménez (2014); Vivar (2013); Pila
(2012); Flores y Gómez (2010); Stuardo (2010); Poveda (2002) y Elamthuruthil
(2001) resaltan el papel del profesor en la motivación de los estudiantes, pues
sus prácticas motivacionales posibilitan mejoras en las habilidades
comunicativas que fomenta positivamente el proceso de aprendizaje, pero además
tiene el papel de despertar la curiosidad para que se pueda generar un
aprendizaje autorregulado.
De esta manera, estrategias de experimentación,
aprendizaje colaborativo, aprendizaje por proyectos e implementación de la
tecnología captan la atención del estudiante despertando su interés por
aprender, desarrollando así destrezas en el uso de estrategias cognitivas. De
esta manera las estrategias motivaciones convocan al desarrollo de capacidades,
hábitos y habilidades al estudiante para que apropio conocimientos, se integre
a su cultura y la reconozca para aportar significativamente en ella, de manera
que apropiación genera sentimientos, interés, motivos, valores y conductas que
fortalecen el desarrollo humano. Una de las observaciones es que los profesores
proponen estrategias de aprendizaje tipo procesamiento y en menor medida, las
metacognitivas, por lo que se requiere que las estrategias sean conducidas para
la criticidad, resolución de problemas, planificación, control y evaluación. Se
estableció que la incidencia de la motivación que tiene un desarrollo
motivacional en el estudiante en aspectos vitales del ser como la autoestima,
la seguridad y la confianza.
Además estas permiten mejorar el rendimiento académico,
pues la no motivación hace que cumplan con sus tareas pero estas no producen
motivación en ellos porque no encuentran significados en las actividades que
realizan y que están relacionados con sus intereses personales, de esta manera
se refleja que, la motivación intrínseca mantiene un buen rendimiento académico
y la motivación extrínseca, impulsa hacia el trabajo en equipo, pues la
capacidad del hombre para dirigir y orientar su propia vida implica la necesidad
de formación y automotivación. Los profesores deben influir en esa motivación
orientada a una autonomía del estudiante desde actividades creativas y no
rutinarias que estimulen un aprendizaje eficaz, pues la motivación aumenta
cuando tiene espacio para la experimentación, curiosidad y cuando se sienten
participes de su proceso de aprendizaje, teniendo en cuenta que tanto los
profesores y padres de familia influyen en los estudiantes, por tanto, una
apropiada relación entre familia – escuela genera un impacto positivo en el
proceso de enseñanza aprendizaje en el aula, siendo principales agentes
motivacionales en el desarrollo escolar.
Estas dos tendencias permiten observar como el
aprendizaje está relacionado con los procesos metacognitivos y motivacionales,
que no solo integran al estudiante y a los profesores sino también a la
familia, a la escuela y el contexto. Por ende, la educación actual no sólo
sigue tecnicismos pedagógicos o metodológicos, ahora la educación se proyecta
como elemento fundamental del humanismo formativo que trata de construir la
sociedad partiendo de la persona como un ser integral y no como un mero agente
productivo. Las instituciones educativas, es decir la escuela de hoy, debe
configurarse como la unidad básica de innovación y creación de estrategias
pedagógicas y metodológicas que respondan a una realidad cada vez más exigente
y cambiante, que supone que el aprendizaje es un proceso continuo y creativo
para cada uno de sus miembros y se desarrolla en cada uno de ellos de manera
autónoma donde se adapta y transforma en respuesta a las necesidades y
aspiraciones, tanto dentro como por fuera de ella.
El mundo de hoy requiere que la educación que antes se
concebía como tradicional ahora evolucione y se transforme, que sea capaz de construir
nuevas experiencias de aprendizaje dinamizando los procesos de interacción de
saberes y experiencias significativas en la educación para lograr una
motivación del estudiantado. Por ello, se busca reflexionar sobre el papel de la escuela hoy
en día con las teorías del aprendizaje aplicadas, que afectan significativamente
el proceso de aprendizaje del estudiantado, De esta manera, es imprescindible
identificar las teorías del aprendizaje clásicas como las actuales, porque
permiten abrir posibilidades para el cambio, y el fortalecimiento del
desarrollo humano del estudiantado, pero aún más incidir en su motivación, y
esto relacionado con la metacognición.
2. El aprendizaje y la metacognición
Antes de hablar de las teorías del
aprendizaje, es imprescindible abarcar esa relación existente entre el
aprendizaje y la metacognición, por ello, el aprendizaje se define según el
punto de vista de donde nos situemos, sin embargo, vamos a definirlocomo el
proceso de adquisición de competencias relacionadas al conocimiento en medio de
un contexto escolar que es la organización, donde se desarrolla el proceso
pedagógico que aunque se fundamenta en perfiles individuales, funciona como una
mente o inteligencia colectiva. De esta manera, en la escuela hay un volar en
el pensamiento de afuera hacia adentro y viceversa, siendo un proceso casi que
innato en toda persona, que se va construyendo poco a poco en la medida que es
orientada e imitada desde esa relación con su entorno para poder encontrarse
consigo mismo, pudiendo así transformar racionalmente su realidad, su propio
entorno.
Así, en el aprendizaje y construcción de
conocimiento hay una conciencia de aquello que se aprende, cómo se aprende y
para qué se aprende desde un control sobre el propio proceso de aprendizaje, de
esta manera se refleja esa metacognición, que es la conciencia de la propia
cognición (Pozo, Monereo y Castelló, 2001), que guía
nuestras estrategias de aprendizaje (Medina, Castleberry y Persky, 2017) porque “el aprender sobre la naturaleza
y la estructura del conocimiento ayuda a los estudiantes a entender cómo se
aprende, y el conocimiento sobre el aprendizaje nos sirve para mostrarles cómo
se construyen el nuevo conocimiento los seres humanos” (Novak y Gowin, 2002,
p.28), es decir, permite que los estudiantes reconozcan aquello que saben y no
saben para enfocarse en lo que les hace falta.
Según Osses y Jaramillo (2008) se diferencia dos
componentes metacognitivos: por una parte se encuentra el conocimiento metacognitivo, el cual se refiere al conocimiento de
la persona, al conocimiento de la tarea y al conocimiento de las estrategias.
El primero está relacionado con aquel conocimiento que tenemos de nosotros
mismos (potencialidades y limitaciones cognitivas); el segundo, a ese
conocimiento sobre los objetivos de las tareas que permiten tomar decisiones; y
el tercero, reconocer las estrategias que le permitan llevar a cabo una tarea
de forma más efectiva. Por otra parte se tiene, el control metacognitivo o aprendizaje autorregulado, que da cuenta
como la misma persona puede iniciar y dirigir su propio aprendizaje.
Desarrollar estas habilidades metacognitivas permite al
estudiante adquirir y construir nuevos conocimientosdesde ese metaconocimiento,
visto como esa manera de crear un nuevo conocimiento, que permite crear
estructuras y producirlo, y un metaaprendizaje, referido al aprendizaje sobre
el aprendizaje.
De esta manera, aprender es saber dar
respuesta y desenvolverse en las diferentes situaciones por medio de dos
procesos fundamentales, la experiencia acumulada mediante adaptaciones de
nuevas propuestas y aprender de los proyectos puestos en marcha. El
conocimiento de las personas no asegura el conocimiento de la escuela, pero se
necesita que los estudiantes lideren el proceso del aprendizaje dentro de ella.
Por ello, se busca entonces que ese aprendizaje no se quede dentro del aula sino
que trascienda, es decir, les sirva a los y las estudiantes para la resolución
de problemas o situaciones cotidianas donde deben desenvolverse, siendo capaces
de dirigir su propio proceso de aprendizaje por medio de estrategias cognitivas
de aprendizaje.
Estas estrategias son todo tipo de pensamientos,
comportamientos, creencias, toma de decisiones y emociones que permiten adquirir
una información, interconectándola con el conocimiento previo (Sánchez, Pulgar
y Ramírez, 2015, p.126), que además debe promover que los estudiantes aprendan
significativamente, pero para ello hay que tener en cuenta las tres
clasificaciones que los mismos autores mencionan, las cognitivas (llamadas microestrategias), las cuales favorecen la
codificación y almacenamiento de información para utilizarla en la solución de
problemas; las metacognitivas
(llamadas macroestrategias) que sirven para planificar, supervisar y evaluar la
aplicación de las estrategias anteriores; y el
manejo de recursos (llamadas afectivas), esta última relacionada con la
motivación y las actitudes.
Las estrategias de aprendizaje permiten ser
conscientes del conocimiento y de cómo se gestiona para llegar a esos nuevos
conocimientos, permitiendo al mismo estudiante develar el sentido de aprender
puesto que, desde sus propias construcciones pueden reflejarse aprendizajes
significativos que los convoca a una responsabilidad sobre aquello que hacen y
sostienen, motivándolos aprender desde sí mismos. De este modo, las escuelas,
los profesores y estudiantes deben utilizar estrategias que estén relacionadas
con la metacognición y está a la vez con las teorías del aprendizaje.
3. Teorías del aprendizaje en la escuela
Las teorías del aprendizaje surgieron como un
camino que posibilita llegar al conocimiento, para tomarlo, moldearlo,
apropiarlo y finalmente interiorizarlo, pero cada una de distinta manera. Estas
diversas teorías han marcado los procesos de enseñanza y aprendizaje en las
escuelas, es decir en todas las instituciones educativas desde el preescolar
hasta el nivel universitario, y aún más, muchas de ellas se siguen
reproduciendo actualmente, cuando el tipo de sociedad y el tipo de persona, no
es el mismo que años anteriores. Esto, ha producido una tensión entre esas
diversas formas de aprender y llevar a cabo el conocimiento.
De esta manera, aquella forma que enseñamos es parte de
cómo nos enseñaron a nosotros, sin embargo, hoy el llamado con las teorías del
aprendizaje no es de enfocarnos en una de ellas como absoluta, sino de
comprender que su utilidad depende de un tiempo, espacio y necesidades según
las características del grupo, puesto que cada una presenta sus ventajas y
desventajas.
Una de las teorías del aprendizaje clásico, es la del conductismo que según Mesén (2019) y
Sarmiento (2007) está enfocada en la repetición de las acciones para lograr el
aprendizaje, donde el profesor dirige las actividades y utiliza el castigo como
aprendizaje y forma de eliminar aquello no deseado, donde éste se obtiene por
medio del condicionamiento clásico, que describe una asociación entre estímulo
y respuesta continua, de forma que si sabemos plantear los estímulos adecuados,
obtendremos la respuesta deseada, como también, por el condicionamiento
instrumental, el cual busca la consolidación de la respuesta según el estímulo
percibido, buscando los refuerzos para implantar esta relación en la persona.
Para el conductismo el aprendizaje está influenciado por la conducta, por lo
que se logra con la repetición y el adiestramiento, para así desarrollar las
destrezas específicas y necesarias.
Otra de las teorías clásicas es la cognitiva, que asume que el aprendizaje se produce a partir de la
experiencia (como estímulo), pero, a diferencia del conductismo, lo
concibe no como un simple traslado de la realidad, sino como la posible
representación de dicha realidad. La experiencia del estudiante es importante,
como también los pensamientos y sentimientos, pero este es visto como un
procesador de información. El profesor es un facilitador, quien busca por medio
de experiencias que el estudiante logre el aprendizaje, pues se interesa en
cómo representan el mundo en que viven y cómo reciben información de este. Aquí
el estudiante es el centro, y no el profesor (Mesén, 2019; Sarmiento, 2007).
El cognitivismo abandona la orientación mecanicista
pasiva del conductismo, y concibe al sujetocomo procesador activo de
la información a través del registro y organización de
dicha información, para llegar a su reorganización y reestructuración en el
aparato cognitivo del estudiante, es decir, los procesos mediante el cual el
conocimiento cambia.
En esta teoría, cuando hablamos de los procesos de
aprehensión de la información y el conocimiento, podemos comparar la mente de
los niños y jóvenes con un campo de trabajo similar al procesador de una
computadora, por una parte podemos llenar un microchip con mucha información de
datos importantes y otros no tanto, pero de nosotros depende qué tanto perdura
y qué tanto se pierde en la experiencia posterior al proceso de aprendizaje, al
guardar o no esa información en el ordenador, esto se puede comparar con los
datos y la manera en que se ofrece dicha información a los estudiantes durante
una jornada escolar, lo que el profesor quiere es llenar al estudiante de mucha
información que se considera necesaria para su vida y para su desarrollo donde
importa más, el abarcar contenido por tiempo, exigencia del colegio u otras
razones.
Sarmiento (2007) hace hincapié en algunas de las formas
de aprendizaje que se encuentran dentro de esta teoría como es la del aprendizaje por descubrimiento donde se
aprende por ensayo y error; el aprendizaje
como procesamiento de información donde hay una interacción entre las variables
del sujeto y las del ambiente, convirtiéndose en un procesador activo de
información; el aprendizaje como
actividad en el cual se aprende espontáneamente, y donde el pensamiento de
la persona se constituye por operaciones interconectadas y no por colección de
contenidos.
Finalmente, la teoría
constructivista, que también hace parte de las teorías clásicas, en esta el
aprendizaje se basa en la experiencia de enseñanza de los estudiantes, donde se
une el nuevo conocimiento con el ya adquirido, siendo así un proceso continuo
en el cual se construye un conocimiento desde esas experiencias vividas, por
tanto el profesor tiene el papel de acompañar y mediar, para que se logre el
máximo aprendizaje (Mesén, 2019), por ello, no existe un protagonista en el proceso
de enseñanza y aprendizaje, sino que tanto el estudiante como el profesor son
parte vital de este proceso.
Para los constructivistas los estudiantes son un elemento
esencial para el aprendizaje más allá de ser un procesador de información como
la teoría cognitiva, porque estos pueden transformar los conocimientos, y le dan
un sentido, convirtiéndose en unaprendizaje significativo.
La teoría constructivista del aprendizaje sostiene que
las personas pueden desarrollar y potenciar su capacidad de cognición por medio
de procesos de interacción a través de diversas herramientas y actividades
autónomas. Lo que les permite proyectar diferentes formas de afrontar y de
solucionar problemas, y por lo tanto, replantear sus concepciones sobre el
conocimiento del mundo. El paradigma de esta teoría es que el aprendizaje se
trata de un proceso dinámico y participativo, donde los estudiantes son agentes
activos y con rol protagónico de su propio proceso de aprendizaje, quienes
relacionan lo que saben con los nuevos conocimientos, por lo que no solo tiene
en cuenta aspectos cognoscitivos sino también afectivos.
Estas teorías clásicas aún perduran hoy en día, no
obstante actualmente existen otras teorías del aprendizaje modernas que han
surgido de las nuevas necesidades que se tiene, como también, del momento en el
que vivimos, enfatizando, que la sociedadha ido cambiando con el trascurrir de
los años, y ahora con el auge de las tecnologías se hace imprescindible que la
escuela también cambie y transforme las maneras de enseñar, pero sobre todo, la
manera de ver a los estudiantes no como homogéneos sino heterogéneos, quienes tienen
diferentes formas de ser, estar, actuar y de aprender de acuerdo a sus
capacidades.
No obstante, estos mismos han tenido que afrontar dificultades
en sus procesos formativos por las formas de enseñanza de los profesores,
quienes no han entendido que cada uno es diferente, por ende, aprenden de
diferentes maneras, afectando o favoreciendo su desarrollo. Por tanto, la
educación no puede ser un molde, debe ser un propulsor de la individualidad y
la potencialidad. En esta línea, se han creados nuevas teorías del aprendizaje
que buscan transformar la educación. La primera, la teoría socioconstructivista, que entiende el aprendizaje como la
construcción de significados personal pero también compartido, la cual busca
elaborar conocimiento para el desarrollo personal y así transformar la misma
realidad en la que vive, es decir que dicho aprendizaje parte de unos saberes
previos que están unidos por el contexto y la sociedad, por tanto esos entornos
de aprendizaje deben ser lugares donde se trabaje juntos, exista una ayuda
mutua, que a la vez permita utilizar diversas fuentes de información para
lograr el aprendizaje, como es la utilización de las TIC, siendo así un
aprendizaje colaborativo (Valdez, 2012). Esta teoría busca entonces, crear una
integración con las tecnologías de la información y la comunicación (TIC) y las
herramientas de software social con el aula.
La segunda, la teoría
del conectivismo, según Medina, Calla y Romero (2019) y Siemens (2012)
integra el uso de redes de internet para la manipulación y aprovechamiento,
siendo una nueva teoría para la era digital que intenta acercarnos a la
realidad de las necesidades actuales de los estudiantes con su relación con la
tecnología, por ello está centrada en la inclusión de la tecnología como parte
de la propia actividad cognitiva para aprender y conocer. Desde esta teoría, el
conocimiento se distribuye por la red, pero no todo sirve aunque resida en una
base de datos, pues para ser considerado como significativo, el aprendizaje
debe estar conectado con las personas del contexto, es decir, ese conocimiento
personal en red no solo alimenta a otras personas u organizaciones, sino que a
la vez debe retroalimentar la red global, generándose nuevos aprendizajes. El
aprendizaje es el proceso continuo que ocurre en diferentes escenarios o mejor,
ambientes difusos y cambiantes que no siempre están controlados. Este puede
existir por fuera, por tanto, es aquel que permite crear conexiones en las
redes sociales y tecnologías, conectar información y diferenciarla.
Estas nuevas teorías buscan entonces ampliar las miradas
sobre las diversas formas de aprendizaje y a la vez de enseñanza haciendo uso
de lo que hoy en día tenemos, las TIC. Aún más en estos momentos de educación
virtual, donde la escuela ha sido obligada a despojarse de la presencialidad y
del tradicionalismo, para adentrarse a la virtualidad. La globalización y las
nuevas tecnologías han creado nuevos paradigmas en el pensamiento
socioeconómico y en efecto en la percepción final de bienestar que cada uno
construye y del cual disfruta consiguiendo plenitud y satisfacción.
Así, las teorías del aprendizaje no pueden ser vistas ni
tomadas como absolutas, por el contrario, estas nos permiten ampliar las
miradas que tenemos, dando posibilidad de transformar para alcanzar. Alcanzar
unos conocimientos, alcanzar unos propósitos, alcanzar unas necesidades, pero
sobretodo, alcanzar al estudiante de hoy. En este sentido, las teorías nos
hacen un llamado a inquietarnos y preocuparnos por el aprendizaje y los modos
en cómo aprendemos, de esta manera llegaremos a entender y comprender a
nuestros estudiantes dentro y fuera de la escuela.
4. La escuela como un mundo de posibilidad por medio de los
modos de aprendizaje
La escuela debe ser un espacio abierto, flexible y
dinámico que proporciona al estudiante herramientas diversas para acceder al
conocimiento, generando aprendizajes significativos desde un abanico de
posibilidades desde los diferentes modos de aprender que cada persona tiene y
que muchas veces desconocen ellos mismos y desconocemos como profesores.
Debemos reconocer que existen unos modos de aprendizaje,
y que dependiendo de ellos el aprendizaje tiene un sentido. Elmore (S.f.) sostiene que,
los modos de aprendizaje son un esbozo que nos permite desarmar muchos
conocimientos convencionales sobre lo que es el aprendizaje, donde se
identifican cuatro cuadrantes: El primero, el cuadrante individual jerárquico
donde el aprendizaje se enfatiza en el logro individual, pues el contenido
académico es lo más importante que las personas aprendan, que además se debe
medir y evaluar. En este es importante el esfuerzo que se refleja en lo académico,
donde los profesores proporcionan el trabajo y conocimiento y los estudiantes
lo adquieren. El segundo, es el cuadrante colectivo jerárquico que relaciona el
aprendizaje con los valores y objetivos comunales, es decir con aquellos
objetivos o propósitos que tiene una organización. En esta, las instituciones
educativas son los mecanismos que las comunidades utilizan para cuidar y educar
a niños, niñas y jóvenes, además de fortalecer valores y reglas de instrucción.
Por tanto, el aprendizaje se produce cuando se internaliza dichos propósitos.
El tercero es el cuadrante individual distributivo donde
el aprendizaje se ve en aquellas personas que persiguen sus intereses con
profundidad y amplitud. Ellos aprenden desde sus beneficios y son los
responsables de lo que aprenden, cuándo aprenden y cómo aprende, por tanto,
dicho aprendizaje ocurre desde el interés individual y voluntario, como desde
la interacción social; y el cuarto, el cuadrante colectivo distributivo donde
el aprendizaje ocurre en redes de estudiantes que exploran y apoyan los
intereses comunales con la profundidad y amplitud que desean, pues aquí la meta
es que el estudiante aprenda aquello que les interesa tanto a ellos como a sus
miembros. El aprendizaje es comunitario y compartido teniendo objetivos
comunitarios, que se da a través de las interacciones sociales donde se mejora
las habilidades individuales y comunitarias.
Estos cuadrantes en relación con las teorías del
aprendizaje nos permiten reconocer que todos tenemos diferentes modos de
aprender, y que la escuela y los profesores deben conocer cómo aprenden sus
estudiantes, en qué cuadrante se sitúan y cómo podemos potencializar esos modos
de aprendizaje con una teoría del aprendizaje significativa que promueva y
motive al estudiantado, pues debemos recordar que cada persona tiene una forma
adquirir y crear aprendizajes.
Los estudiantes, no tienen mayor nivel de conciencia de
sus propias capacidades y potencialidades cuando el proceso educativo inicia, y
resulta ser un deber de los profesores propiciar los ambientes y los espacios
para que ellos las descubran y valoren sus propias potencialidades, para que al
final de todo el proceso educativo puedan aprovechar el conocimiento a favor
propio y de su entorno, valorando significativamente sus propias capacidades y
se sientan con la motivación para insertarse en su comunidad de manera
propositiva y productiva, sin medir diferencias en condiciones cognitivas,
impedimentos físicos, pero sí valorándose desde una perspectiva positiva, desde
las cualidades que tiene para aportar a su propio desarrollo y al desarrollo de
su contexto.
Necesitamos aprender a guiar a nuestros estudiantes a la
vez de compartir con ellos los retos intelectuales, físicos, ideas, conceptos y
hechos importantes de enorme trascendencia, sin subestimar su capacidad de
comprensión, pero expresándolos pedagógicamente con sencillez, es decir de forma
simple pero que sean transmitidas y se
conviertan en aquel lenguaje que fomenta aprendizajes y construye conocimiento.
Para ello, tener presente que los modos de pensar, la manera de conceptualizar
del hombre, la educación y la sociedad se particularizan con cada persona y con
cada etapa de desarrollo de su vida, además de la conexión que realiza con el
contexto.
En la escuela, profesores y estudiantes se convierten en
un conjunto dinámico y evolutivo donde cada uno de los actores son
protagonistas y tienen algo que aportar. No es posible actualmente concebir el
proceso educativo como un mecanismo que abandona la capacidad de intervención
de quienes se benefician de él, sino que lo percibe como un proceder que avanza
en la historia dejando su efecto sobre ella y recogiendo de ella los aspectos
que retroalimentan su devenir.
Por ende, es necesario que la escuela implemente
acciones que busquen mejorar las potencialidades de niños, niñas y jóvenes,
sosteniendo que la educación en el siglo XXI tiene una doble exigencia como lo
dice Delors (1996), pueden ser casi contradictorias, la primera, deberá
transmitir masiva y eficazmente conocimientos teóricos y técnicos evolutivos,
adaptados a la civilización cognitiva, y la segunda, encontrar orientaciones
que les permitan seguir y no desaparecer ante las corrientes de información que
se presentan. De esta manera, nacen los cuatro pilares de la educación
propuestos por el mismo autor, aprender a conocer, aprender a hacer, aprender a
vivir juntos y aprender a ser. Pero también, se debe resaltar que la escuela y
la educación deben permitir que los estudiantes aprendan a educarse a sí
mismos, en ese aprender a aprender, para transformarse y ser sujetos activos,
independientes y críticos.
La mejora escolar se consigue por medio de la
gestión realizada por el personal del entorno educativo para adquirir un cambio
favorable en el proceso educativo. Los propósitos de mejora obedecen al
consenso o el acuerdo de todos los integrantes de la comunidad educativa para
que se constituya como patrimonio de todos y cada uno de los actores en la
parte motivacional de quienes ejecutan y producen sus resultados, para luego
disfrutarlos y proyectarlos a su comunidad en retroalimentación.
No basta con favorecer la implementación de
la gestión del proceso de aprendizaje en los centros educativos, se trata de
desarrollar en los escolares la capacidad de aprender dentro y fuera del
sistema educativo, es allí donde se ve la reestructuración de la escuela en
modo flexible y con mayor autonomía en lo que se propone. La escuela se
convierte en una estructura humana que se adapta, cambia y por ende evoluciona
dentro de sus propios planes, procesos y proyectos educacionales. Los centros
educativos como sistemas inteligentes adquieren la capacidad de organizarse
para asumir diferentes entornos y demandas de cambio contextual, basando dicha
capacidad en el feedback constante entre sus actores, permitiendo asumir
conceptos propositivos en medio de su postura frente a los problemas que
aquejan a las personas, pues la escuela de hoy debe transformarse para que dé
respuesta a la realidad que se vive, como dice Esteve (s.f, p.1) “Una realidad,
un mundo que demandan un cierto dominio de las TIC, conocimientos de idiomas,
un fuerte desarrollo intelectual y, lo que es más importante, una adaptación a
los cambios y una puesta en común con los demás”.
Por ello, es necesario que la escuela
provoque un mundo de posibilidades al estudiante, donde se invite a la persona
en sí a controlar aquello que aprende y cómo lo aprende, desde un espacio que
permite ser flexible, creativo y motivacional, que no da prioridad a los contenidos
sino a la posibilidad de mejora con cada tarea para una producción de
conocimiento.
5. La motivación en el proceso de aprendizaje
La motivación dentro del
proceso de aprendizaje es fundamental al ser quien impulsa a los estudiantes
alcanzar las metas propuestas, siendo esa estimulación la que empuja hacia el
logro, la eficacia y el éxito, puesto que un estudiante motivado procura nuevos
conocimientos, oportunidades, participación y disposición hacia nuevos desafíos
(Lourenço y Almeida De Paiva, 2010), basado en una participación activa
deseando tareas que los desafíen y generen nuevas capacidades de comprensión y
dominio, que los incite a una mayor exigencia pero que además estén
relacionados con la vida. De esta manera, “no observamos nunca la motivación sino
que observamos el comportamiento motivado” (Ardila, 2001 p.81), motivo que es
consecuencia del impulso y de la experiencia, de esas conexiones aprendidas que
no solo permiten identificar la meta, sino responder hacia ella.
La motivación, es un proceso
vital que conduce a iniciar un comportamiento o conducta para adquirir ciertas
respuestas y relacionarlas con aquellas que han sido aprendidas, es decir,
relacionada con procedimientos y experiencias para dirigirse hacia el logro de
una meta, donde se involucra variables cognitivas y afectivas, en las primeras,
se encuentra esas habilidades y conductas para alcanzar la meta, y la segunda
donde está presente la autovaloración y el auto concepto (Ardila, 2001; Alfaro
y Chavarría, 2002; Riverón, Martín, Gómez y Gómez, s.f.).
Esta motivación en la escuela requiere no solo el
esfuerzo individual sino también el colectivo, es decir, de profesores y
estudiantes para que juntos busquen un aprendizaje, pues la motivación es esa
fuerza que impulsa o mueve al ser humano hacia una meta, en el caso del
contexto escolar, al aprendizaje y conocimiento.
Así, hablamos de una estructura educativa
inteligente, cuando el aprendizaje individual pretende resolver el problema de
adquirir conocimiento por el de construir o encontrarlo en medio de dinámicas
educativas sustentadas en la motivación del estudiante. Resaltamos el carácter
importante de la relación existente entre aprender y la motivación. El primero
pretende por naturaleza reducir la homogeneidad por medio del conocimiento
(aprender), por el contrario, busca desorganizar e incrementar la diversidad a
través de la motivación y orientación al logro, lo que paradójicamente se
desorganiza (cambio de paradigmas).
La motivación en el escolar proporciona un
marco para los cambios cognitivos y prácticos que suceden en los centros de
trabajo educativo y que emergen de nuevas estructuras metacognitivas y modelos
mentales, pues es el medio para alcanzar una meta, el conocimiento. De esta
manera, el “conocimiento metacognitivo referido a la persona, establece los
límites de sus valores, de aquello a lo que el sujeto da valor. También aborda
el conocimiento en torno a las estrategias que posee y a las demandas de la
tarea” (Ugartetxea, 2001, p.66), es
decir que, el estudiante mismo puede tomar el control de su propio aprendizaje
desde el esfuerzo que realiza por aprender basado en las expectativas que
tiene, de esa manera se genera la estrategia de aprendizaje autorregulada que
busca cumplir con aquellos objetivos propuestos.
Es necesario recalcar que
dicha motivación tiene un efecto en el rendimiento académico, entendiendo que
existen algunos componentes influyentes que Núñez (2009) explicita: el primero, es el componente del valor donde se encuentra por un lado, ese valor asignado
a la tarea, que implica la importancia para realizarla desde un compromiso
adquirido, el cual tiene una utilidad, porque puede relacionarse con las metas
futuras, pero también un coste, que da cuenta de la disposición del estudiante
para invertir una cantidad de tiempo en dicha tarea. Por otro lado, se
encuentra las metas académicas, relacionadas
con la cognición, afecto y comportamiento, donde el estudiante puede dedicarse
con el propósito de aprender (mejorar y desarrollar sus capacidades) o por rendir
(buscando una valoración de los otros); así mismo, en estas metas académicas se
incluye las de aprendizaje, rendimiento, evitación y las metas sociales. El
segundo, es el componente motivacional de
expectativa donde hace referencia a las autopercepciones es decir a esas
percepciones y creencias individuales que se tiene sobre la capacidad de
ejecutar y realizar una tarea, pero también se refiere a la autoeficacia,
expectativas de resultado y percepciones de control. Y el tercero, el componente afectivo y emocional de la
motivación, que da cuenta de esas reacciones hacia la realización de una
determinada tarea, al tiempo de esas emociones y sentimientos que sienten por
diversas situaciones generadas tanto en el aula como en el hogar, que dan
sentido a las acciones realizadas.
No obstante, existen otros
componentes que influyen en esa desmotivación o desinterés, como son los
contenidos y métodos de enseñanza dentro del aula, más enfáticamente las
teorías del aprendizaje que se emplean dentro de la escuela por parte de los
profesores que influyen en el proceso de aprendizaje del estudiantado de manera
positiva, es decir que incita al estudiante autoaprender o de manera negativa,
los limita a la recepción de contenidos.
El aprendizaje sustentado en
la motivación nos determina los procesos de adquirir y aplicar información
nueva implicada en el proceso metacognitivo a favor de la resolución de
problemas en contexto real, donde esa actuación de la persona le permite el
control de éxitos y fracasos para evolucionar, y los resultados modifican su
motivación (Ugartetxea, 2001), lo que al final produce satisfacción en la
persona, quien deja de ser un invitado en su proceso educativo, para
convertirse en un protagonista activo, pues son ellos quienes toman la decisión
de aprender, superarse, actualizarse y seguir formándose, como dice Abril
(2017), la motivación en los estudiantes incide en la culminación exitosa,
siendo la motivación intrínseca la más importante al estar relacionada con la
autorrealización, autoestima y mejora de relaciones interpersonales con sus
grupos de estudio y profesor/tutor, y la motivación extrínseca donde el
incentivo en sus actividades académicas no solo les permite alcanzar sus metas
sino un reconocimiento social.
Por consiguiente, la
motivación en el aprendizaje convoca a la regulación cognitiva y metacognitiva
a la hora de ejecutar una tarea y lograr lo deseado, por lo que aparecen dentro
de la escuela los principios educativos de la autonomía, como manera de
auto-reconocimiento de la persona como sujeto de aprendizaje, permitiéndole
optimizar sus recursos de pensamiento y donde se formulan continuamente
procesos de aprendizaje participativo y evolutivo, donde los actores dejan de
ser actores e interlocutores pasivos, para convertirse en protagonistas en
constante interactividad, partiendo desde la experiencia del otro, para
evolucionar a la experiencia colectiva que permite avanzar más eficientemente
en el compartir conocimiento para construir conocimiento.
6.
A manera de cierre
El llamado a la escuela de hoy es que se
transforme porque no es solo un lugar de trabajo, es un espacio abierto y
flexible donde se desarrolla un aprendizaje individual y colectivo, donde el
otro debe ser importante para escuchar, compartir, debatir y departir, es un
lugar privilegiado donde se pueden optimizar los procesos de adquisición de
conocimiento y nuevos conocimientos.
Es un espacio donde el aprendizaje debe
mirarse como una posibilidad de exploración, enriquecimiento y apertura a
múltiples conocimientos desde la diferencia, desde una perspectiva integral que
acoge a todos las personas pero que no homogeniza. Un aprendizaje que requiere
de revisión constante dentro de una perspectiva actual de sociedad que propone
cambios de todo orden o nivel en la vida basado en las necesidades de la
personas, por lo que la apropiación del conocimiento responde a diferentes
variables individuales y colectivas que dependen principalmente de los procesos
educativos, razón por la cual las escuelas deben evaluar e innovar
constantemente en su praxis educativa para que responda eficazmente a dichas
necesidades.
Un llamado que invoca al cambio constante desde las
teorías del aprendizaje tanto clásicas como las emergentes, teorías que pueden
ser útiles para llegar al nivel de los estudiantes de hoy, a sus necesidades y
sus expectativas, pues ninguna de estas teorías es la absoluta, pero si tomamos
de ellas aquello que puede fortalecer y producir un sujeto activo, crítico e
independiente, que fortalezca el ser integral, las relaciones y las nuevas
formas de vida, valdrá la pena aplicarlas porque permitirán un aprendizaje
constructivo y significativo. No obstante, las nuevas teorías permiten integrar
la escuela con las TIC, por lo que pueden ser propuestas que enmarcadas hacia
el aprendizaje son una oportunidad para atender las nuevas necesidades, estas
pueden aprovecharse y fortalecerse desde el trabajo colaborativo y continuo del
profesorado.
En efecto, solo cuando los profesores estén continuamente
pensando con disponibilidad de aprender y abrir su pensamiento a nuevas
experiencias para mejorar su práctica, es cuando descubrirán en el colectivo
humano la posibilidad de mejorar el aprendizaje de los estudiantesa partir de
lo que ellos saben, de sus experiencias y de sus formas de interactuar con los
otros y su entorno. Esto permitirá darle al estudiante libertad y
responsabilidad en su propio aprendizaje desde ese reconocimiento de aquello
que saben y de lo que deben aprender a partir de esas habilidades metacognitivas.
De esta manera, ese llamado a gritos a la
escuela de hoy que aplica las teorías del aprendizaje es que motiven, porque es
el impulso para el cambio y la transformación, puesto que el aprendizaje se da
en múltiples escenarios muchas veces difusos e incontrolables, y la motivación
de los estudiantes y en general de los actores educativos es el elemento
detonador de la educación, ya que los saberes y conocimientos deben ser una
propuesta que desafíe al humano apropiarse de su realidad para mejorarla, pues
las personas aprenden mejor cuando aquello que se les está orientando es de su
interés, cuando se les motiva a continuar y ser mejores cada día; cuando no se
les limita sino que tienen libertad de expresar y comunicar; cuando trabajan
individual pero también colectivamente; cuando tienen la posibilidad de hacer
prácticas; cuando se da la posibilidad de tener otros entornos y escenarios de
aprendizaje.
El aprendizaje no solo puede estar basado en
contenidos sino también estar acorde a la población, a los acontecimientos y a
la exploración, puesto que genera una comprensión e interés de quien está
viviendo el aprendizaje, pues no se puede delimitar un espacio sino que deben
ser múltiples espacios, porque las personas aprenden mejor cuando tienen otras
miradas en ese espacio de aprendizaje, por lo que diría que debemos transformar
esos espacios.
La escuela no sólo es el espacio donde se
adquiere el conocimiento, es un entorno donde se favorecen los procesos
mediante los cuales se realiza dicha adquisición y un ambiente donde se
encuentran los motivos para hacerlo, es el lugar privilegiado donde la persona
se encuentra consigo misma para acudir a la interacción con los otros para
darle sentido a los procesos de aprendizaje.
No es posible de ninguna forma, separar la motivación
del aprender y desligar los procesos metacognitivos de las emociones que
produce el arte de ir descubriendo la realidad a través de los sentidos en
medio de la comprensión que nos brinda el saber frente a la misma.
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